Asesoramiento patrimonial independiente

Tu patrimonio merece a alguien que solo responda ante ti.

Acompaño a familias y empresarios en la gestión integral de su patrimonio. Sin productos propios, sin comisiones ocultas, sin pertenecer a ninguna entidad. Solo tú y tus intereses.

Hablemos de tu patrimonio

Primera conversación sin coste y sin compromiso. Confidencialidad absoluta.

Tres cosas que nunca encontrarás aquí

  • Productos. No vendo fondos, seguros ni depósitos. No gano nada con lo que contratas.
  • Bancos. No pertenezco a ninguna entidad financiera. Nadie me marca objetivos comerciales.
  • Conflictos. Cobro solo de ti. Por eso solo respondo ante ti.

Mi único producto es el criterio. Mi único cliente eres tú.

¿Te resulta familiar?

Has trabajado décadas para construir tu patrimonio. Y sin embargo, es probable que hoy nadie lo esté mirando en su conjunto. Ni siquiera tú.

Dependes de tu banco. Y tu banco, por bueno que sea, vive de venderte sus productos.

Las recomendaciones llegan sesgadas. Lo que te ofrecen no siempre es lo mejor para ti; a veces es lo mejor para quien te lo ofrece.

No sabes cuánto pagas realmente. Las comisiones visibles son solo una parte. Las invisibles, año tras año, erosionan tu patrimonio en silencio.

Cada inversión va por su lado. Un fondo aquí, un inmueble allá, un plan de pensiones olvidado. Nadie coordina el conjunto.

Las emociones deciden por ti. Compras cuando todos compran. Vendes cuando el miedo aprieta. Es humano. Y es caro.

No hay un plan a largo plazo. Hay productos, pero no hay estrategia. Hay movimientos, pero no hay dirección.

Nadie defiende solo tus intereses. Tienes gestores, comerciales y banqueros. Pero ¿quién de ellos cobra únicamente de ti?

Ninguna de estas situaciones es culpa tuya. Son la consecuencia natural de un sistema diseñado para vender, no para asesorar.

El problema no son las personas. Es el modelo

Conozco la banca por dentro: pasé años en la banca corporativa y de inversión internacional. Y allí entendí algo esencial: un banquero, por honesto que sea, trabaja para su entidad. Tiene objetivos que cumplir y productos que colocar. Cuando te sientas frente a él hay tres intereses en la mesa: los tuyos, los suyos y los del banco. Y solo uno de ellos no tiene quien lo defienda.

Mientras tanto, durante más de una década, yo hacía discretamente lo contrario: ocuparme del patrimonio de mi propia familia. Ordenar inversiones, revisar comisiones, planificar el largo plazo, acompañar decisiones difíciles sobre riesgo y legado. Sin vender nada a nadie. Con un único objetivo: protegerlos.

Hoy hago para otras familias lo que durante más de una década hice por la mía. Sin productos, sin entidad detrás, sin incentivos ocultos. Cobrando exclusivamente de mis clientes. Es la única forma que conozco de poder mirarte a los ojos y decirte lo que de verdad pienso.

Un método sereno para decisiones importantes

No hay urgencias ni fórmulas mágicas. Hay un proceso riguroso, construido sobre quince años de análisis financiero, que empieza siempre por lo mismo: entenderte.

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    Escuchar.

    Antes de hablar de dinero, hablamos de ti. Tu familia, tus planes, tus preocupaciones, lo que quieres que ocurra —y lo que no— con lo que has construido.

  2. 02

    Ver el conjunto.

    Analizamos todo tu patrimonio como un único mapa: inversiones, inmuebles, empresa, fiscalidad, sucesión. La mayoría de mis clientes descubre aquí cosas que nadie les había enseñado, empezando por lo que pagan realmente.

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    Diseñar la estrategia.

    Definimos juntos un plan patrimonial a largo plazo, con objetivos claros y un nivel de riesgo que te permita dormir tranquilo. Un plan pensado para tu familia, no para ningún catálogo de productos.

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    Acompañar.

    Los mercados se moverán. Las circunstancias cambiarán. Yo estaré ahí: revisando, ajustando y, sobre todo, protegiéndote de las decisiones impulsivas que arruinan más patrimonios que cualquier crisis.

Lo que cambia cuando alguien defiende solo tus intereses

La rentabilidad importa. Pero no es lo primero que mencionan mis clientes cuando les pregunto qué ha cambiado.

Tranquilidad.

Saber que hay alguien competente mirando tu patrimonio cada día, aunque tú estés pensando en otra cosa.

Claridad.

Entender por fin qué tienes, qué pagas y por qué. Sin letra pequeña, sin jerga, sin sorpresas.

Una estrategia, no una colección de productos.

Cada decisión encaja en un plan global con nombre y apellidos: los tuyos.

Disciplina.

Un criterio firme entre tus emociones y tus decisiones. En los mercados, no perder la cabeza vale más que acertar.

Protección del patrimonio.

Mi formación es la del análisis de riesgo: primero preservar, después crecer.

Menos errores.

La mayor parte de la riqueza no se pierde por malas inversiones, sino por malas decisiones. Mi trabajo es evitarlas.

Visión de legado.

Pensamos en tu jubilación, en tus hijos y en lo que quieres dejar tras de ti. El patrimonio bien cuidado trasciende generaciones.

Alguien de tu lado. Siempre.

En cada negociación con tu banco, en cada decisión importante, en cada momento de duda.

Arman Kazanjian, asesor patrimonial independiente

Arman Kazanjian

Criterio financiero al servicio de tu familia

Llevo más de quince años en el mundo financiero. Me formé en IE Business School (Master in Finance, uno de los tres mejores del mundo según Financial Times) y en el programa CFA, y desarrollé mi carrera en la banca corporativa y de inversión internacional, en BNP Paribas, analizando riesgos y dirigiendo equipos. También fui empresario, con todo lo que eso significa: arriesgar mi propio patrimonio, no el de otros.

Pero la parte de mi trayectoria que más me ha enseñado no aparece en ningún currículum. Durante más de trece años me ocupé, de forma discreta, del patrimonio de mi propia familia: estrategias de inversión a largo plazo y decisiones difíciles sobre ahorro, riesgo y legado. Ahí descubrí cómo debe ejercerse esta profesión: con la cabeza de un banquero y el compromiso de un hijo.

Las familias con patrimonio no necesitan más productos financieros. Necesitan a alguien con criterio, sin conflictos de interés, que las acompañe durante años. Ese es mi trabajo. Y solo se puede hacer bien con pocas familias a la vez.

IE Business School · CFA Program · BNP Paribas CIB · +15 años en el sector financiero

Trabajo con pocas familias. Estas son algunas de sus historias.

No acompaño a cualquier inversor. Este servicio tiene sentido para personas con un patrimonio relevante y decisiones importantes por delante.

El empresario que vendió su empresa.

Décadas de esfuerzo convertidas en una cifra en el banco. Y una pregunta nueva: ¿y ahora qué?

El directivo sin tiempo.

Gestiona presupuestos millonarios en su empresa, pero su propio patrimonio lleva años en piloto automático.

La familia que ha heredado.

Un patrimonio que llega con emociones, decisiones fiscales urgentes y opiniones cruzadas.

Quien se acerca a la jubilación.

Ha llegado el momento de que el patrimonio trabaje para su tranquilidad, no al revés.

El profesional de altos ingresos.

Gana bien, invierte a rachas y sabe que sin estrategia está dejando su futuro al azar.

El cliente de banca privada desencantado.

Tiene banquero, pero siente que es un número. Recibe llamadas cuando hay algo que vender, no cuando lo necesita.

Si te has reconocido en alguna de estas historias, probablemente tengamos una conversación pendiente.

Preguntas que me hacen antes de empezar

Que no pertenezco a ninguna entidad financiera, no vendo productos y no cobro comisiones de terceros. Mis honorarios los pagas tú, de forma transparente y pactada de antemano. Es la única estructura en la que mi interés y el tuyo son el mismo.

No. Tu dinero permanece siempre en tus cuentas, en las entidades que tú elijas. Yo te asesoro, diseño la estrategia y te acompaño en las decisiones, pero el control es siempre tuyo. Nunca tengo acceso a tus fondos.

No: lo pongo a trabajar para ti. Seguirás operando con tus entidades, pero con alguien a tu lado que entiende su lenguaje, revisa sus propuestas y negocia sus condiciones. La relación con tu banco suele mejorar; las comisiones, bajar.

Depende de la complejidad de cada patrimonio, y lo acordamos con total transparencia antes de empezar. Lo que sí puedo adelantarte: en la mayoría de los casos, solo el ahorro en comisiones ocultas ya cubre una parte importante de mis honorarios.

Este servicio está pensado para patrimonios relevantes que requieren planificación global. En nuestra primera conversación te diré con total honestidad si puedo aportarte valor. Si no es así, también te lo diré.

Una llamada o reunión de unos 45 minutos, confidencial y sin coste. Tú me cuentas tu situación; yo te doy mi visión sincera. Sin presión y sin compromiso: las decisiones sobre tu patrimonio se toman con calma o no se toman.

Es absoluta. La discreción no es una característica de este servicio: es su fundamento.

La primera decisión inteligente no cuesta nada

Una conversación de 45 minutos. Confidencial, sin coste y sin compromiso. Saldrás de ella con una visión más clara de tu patrimonio, decidas lo que decidas después.

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Respondo personalmente a cada mensaje en menos de 24 horas laborables.

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